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Agosto 4th, 2008 by enry

DOS

 Por esta  ventana viene el campo a mi cuarto.

La noche ha dejado de gestar su tono y ahora

se cierra íntegra conservando su antiquísimo

esplendor turquí. Desde el monte, a partir del horizonte

en puntos suspensivos, desde el escaso calor

que promete la tierra, una legión de héroes

despierta al llamdado de los desvaríos.

Los que quieren pueden conseguir un grillo intermitente

para exclamarse que la noche es muy bella todavía.

TRES

 En esta hora estoy acostumbrado

a gestar olivares azules, a pensar en un cuerpo

con un hueco para mis manos, a detener el racimo

péndulo bajo las glorietas en sombras.

Nada puede ser tan sincero como la palabra

que menciona ese momento. Ya soy el dueño de todo

y mientras los hombres duermen,

velo por su lozanìa permanente de capullo.

“LOS SIETE POEMAS DE LA TARDE”

Julio 23rd, 2008 by enry

UNO

Toda la luz ha tomado su color de vino.

Los árboles se desflecan

sobre una proyección de estrías

 entre  las sombras largas del ocaso. Canta una mujer

extraña. En las esquinas los niños enlazan su ronda

del atardecer; despiertan los silencios,

vuelven los hombres al hogar.

Los gorriones se han arrebujado

entre las hojas otoñadas.

Y mi corazón todo, se bebe desde ya

su dosis de crepúsculo.

De “EL HOMBRE TRANSPARENTE” (1966)

” EL TIEMPO PASARA”

Julio 21st, 2008 by enry

El tiempo pasará. Los hombres vendrán a verme

y yo estaré al lado de los muros que vierten humedad.

No veré las aves, no beberé el vino. Todo color

de hojas perecerá una tarde y en su agonía

tanto corazón será muy poco para remediarlo.

Estaré solo entonces, como los únicos árboles

en las batallas.

Estaré tan solo, insaciable de llanto

por un universo perdido

que no cumplió la letra de los designios.

Tendré las manos de siempre, los libros abiertos

en sus páginas mejores, las mariposas muertas

detrás del verano.

Cuando regrese la oscuridad del comienzo,

todos los muertos volverán a la tierra

y yo estaré para ser otro átomo

en su legiòn de huesos.

Este poema integra, como los anteriores,  “El hombre transparente” Premio Municipalidad de Rafaela -1966-  primera obra édita de Balbi. Contaba entonces treinta y cinco años, lo que significa que el poema tiene cuarenta y dos años. Este dato sirva para aquilatar el vanguardismo de su literatura,  que no ha perdido actualidad con el paso del tiempo.

“SUGESTIONES PARA FILOSOFAR EN TORNO AL DOMINGO”

Julio 12th, 2008 by enry

  Todos los domingos el mundo se muere detrás de las cenizas de un sábado con sortilegios de aventuras fallidas.

  En los domingos, las radios encendidas anuncian la catástrofe de la tarde que sucumbe en un bailable.

  Si está cercana la primavera y florecen los durazneros, uno va muriendo un poco con cada pétalo que cae.

  Algunos se van de pic-nic, otros al partido. Un grupo oculto en las palabras de una literatura de denuncia, se aburre hasta el éxtasis.

  Quien tiene más de treinta años se siente solo como nunca.

  Por la mañana me levanto alegre. A la tarde, sobre asfaltos color de ceniza noto cuan estùpido soy.

  A mediodía hay ruido de loza, el recuerdo de las campanas de la catedral y un gran bostezo de almuerzo excesivo.

  Ahora la televisiòn irrumpe en la mesa del domingo, pero hay más silencio.

  Domingo, el Caballero de la Triste Figura.

  El domingo tiene una magia: la del desencanto.

  Si hay pájaros, ellos se oyen al caer la tarde con una desolaciòn de luz silente y una gran envidia por su destino que en definitiva se cumple.

  Los hijos ayudan a soportar el domingo, esperan en la otra orilla.

  Otros, que creen inaugurar los sábados, se entristecen después en los domingos porque mañana vendrà el lunes y después otro sábado y después otro domingo, hasta quién sabe cuándo.

  Los que tienen un terreno comprado a plazo van a regar con un baldecito los tres paraísos sombrillas que plantaron en agosto.

  Los adolescentes se ponen una camisa de luz y se adueñan de la ciudad con el coche de sus padres. Desde nuestras esquinas pensamos que éstas son, decididamente, otras épocas.

  Si caminamos por las afueras, todo el polvo que levantan esos automòviles se nos echa encima, por bobos.

  Al amigo que nos está acompañando le decimos “no conocen el placer de caminar…”, y nuestro amigo piensa que ya sería hora de terminar de aburrirnse a pie para pasar a aburrirse en coche.

  Los más burgueses cargan a la familia en el automóvil; nosotros pensamos “si ayer no más andaba en bicicleta…”

  Muchos nacemos en domingo. Pero muchos más muchos más morimos en domingo. Y esa muerte es a plazos: cada domingo nos restamos una cifra a nosotros mismos.

  Un poema escrito en domingo no sirve: es una letanía.

  La ciudad, después de la función de cine del sábado promete muchas cosas. Pero no sucede nada.

  Se me ocurrió esta figura: “Una vez tenía un pájaro enjaulado. Un domingo de primavera le quise dar libertad. El  permaneció acurrucado en la puerta abierta hasta la cero hora del lunes. En ese límite tomó lo que le pertenecìa.

  ¿Es el domingo una prisión?

  Nadie puede ser libre en domingo. Todos están atados a la pavorosa realidad del lunes que está a menos de veinticuatro horas.

  Por la noche se comen las pastas recalentadas o una pizza rápida; pero no importa, total la tristeza nos cierra el estòmago.

    Una vez encontré a Horacio Rega Molina en esta estrofa:

                                                         Domingo, el almanaque te anuncia en rojo vivo,

                                                         pero tú necesitas un color con sordina.

                                                          Como un farol chinesco,  será decorativo

                                                          pero la luz que arroja no viene de la China.

    Los que van al baile en una noche de domingo, no son unos farristas; son unos héroes.

   Algunos van a la misa del crepúsculo. Son los que se engañan a sí mismos: el domingo los ataca con más intensidad desde las sombras que los asaltan al salir.

  Solo en domingo nos damos cuenta con mayor intensidad de que encanecemos y de que el traje está gastado.

    No hay domingos que no tengan una monja que lleva niñas del orfelinato a pasear.

    Y en el patio de una casa donde vive una maestra hasta hace poco colgaba un guardapolvo secando su almidòn. Ahora con el nylon ellas tienen màs tiempo para acunar su aburrimiento y sacar copias mimeográficas.

  Entre las tres y las cuatro de la tarde, las muchachas solteras y sin novio se echan las cartas entre sí.

  Otras guardan los ruleros para el sàbado que viene.

  El resto de la gente parece feliz, pero no nos engañemos, antes o después llorarán un poco,

  Ciertas veredas deberían llamarse SOLEDAD. En ellas corren, rascando el piso, una hoja seca y un paquete vacìo de cigarrillos, a la una de la tarde.

  La vida pasa muy pronto, es como un soplo, pero cada siete dìas se detiene en domingo para apurar a los rezagados.

  Si no existieran los domingos, los poetas estarían por inventarlos.

  En ese día nos persigue más que nunca aquella mirada que dejamos escapar entre la muchedumbre para nunca volver a hallarla.

  En los domingos, indefectiblemente en todos los domingos, me pregunto para que existo. Sólo me responde la radio del vecino que escucha los partidos.

  Alguien dijo que los domingos fueron inventados por la A.F.A., pero yo no lo creo.

  Al terminar la noche del domingo nos quitamos un gran peso: el domingo ya pasó y nos faltan todavía seis dìas para llegar al próximo.

  En los sábados ocurren los encuentros; en los domingos se gestan las distancias.

  Hay hombres que tienen un domingo muy dulce a pesar de todo: son aquéllos que estrenan el amor.

  Y los que estrenan ropa en domingo hacen un acto de mimetismo: se visten de domingo para disimular su vestido de semana.

  Los maestros que tienen que viajar en un domingo por la tarde en un ómnibus que los lleva por caminos de tierra y pueblos rurales van a la nada absoluta. Son unos argonautas y se los despide para siempre.

  Un pueblo rural en el crepúsculo de un domingo es un ruido de bochas.

  Siempre pienso que los acordeones se han hecho para sonar en domingo.

  Después de todo es lindo filosofar acerca del domingo, uno cree que va inmujnizándose para el próximo.

  El domingo visto desde una ventana que da a la calle tiene tres cosas: tristeza, tristeza, tristeza…

  Empecé a escribir estas consideraciones en uno de los domingos màs dolorosos de mi vida, pero nadie se dio cuenta.

 Cuando era niño esperaba los domingos para ir al matineé. Por eso, desde entonces, el lapso que va desde las 13 a las 16, siempre tiene para mì gusto a manì con chocolate.

  En los domingos, un hombre solo, una mujer sola, otro hombre solo y otra mujer sola, reunidos, no hacen ninguna clase de compañía: hacen cuatro soledades. Por eso no sirve ir a los bailes en domingo.

  Los domingos son como cartuchos de papel. De pronto se rasgan por un costado cualquiera y echan a rodar por el suelo lo que contienen nuestras vidas.

  Los domingos son para ir calzados. No vaya a ser que tantas esquirlas de dolor se nos incrusten en los pies y por ahì suban hasta nuestro corazòn.

  Los automovilistas son responsables de la viejecita que sacan a pasear los domingos en el asiento de atrás.

  Los domingos siempre tienen un invierno a su disposiciòn asì como la tarde del sábado puede disponer siempre de un otoño.

  Oh domingo, domingo de abandono

como me asesinan las campanas

¿ Qué quiero hallar yo antes del mediodía?

En Europa hay una mínima nación que se llama Albania

y yo estoy aquí con una lira rota y un barco que no parte.

     Con todo, muchos no se explican porque alguien decide morirse en domingo.

Balbi publicó estos pensamientos hace casi cuarenta años. Los reedito pensando que no han perdido vigencia y que pueden llegar a interesar no solo a los que pertenecemos a la generaciòn de Lermo. Agradezco a Gabriela su mail.     

“ULTIMO RESPLANDOR”

Julio 10th, 2008 by enry

Continuando con la selecciòn de poemas de “El hombre transparente”  primera obra édita de Balbi, elegí éste que fue muy del agrado de los lectores del libro. Agradezco el comentario de Diego acerca de esta iniciativa que me propuse llevar a cabo.

 Toda dulzura es de vientos, todo fervor

es de manos. La noche se instala total

en las riberas sombrías del atardecer.

Un último tiempo de neblinas

despìsta el lamento de los desencontrados.

“LOS DIOSES”

Julio 2nd, 2008 by enry

Pasarán más de seiscientos días, pasarán

Más de miles de flores marchitas. En algun rincón de la ciudad

detrás de una puerta indefinida

estará la estatua que amo. Sé que la han escondido

para dolerme

y que sólo me la entregarán

cuando pueda hacer un sacrificio humano.

En ese holocausto, tal vez sacrifique mi propia vida.

(Del texto “El hombre transparente” - 1966)

“LA PRESENCIA”

Julio 1st, 2008 by enry

Amor,

te sé distante

y sufro una agonía de

ave.

Amor

te sé libre

lejos de mis páginas,

de mis vegetales urdimbres,

de mis estatuas blancas

y sufro

un dolor de bosques.

Este poema pertenece al texto “El hombre transprente”, premiado en julio de 1966 con su publicaciòn, en el Primer Certamen organizado por el Departamento de Cultura de la Municipalidad de Rafaela. Es por consiguiente la primera obra édita de Balbi.

LERMO RAFAEL BALBI. Escritor rafaelino a 20 años de su muerte

Junio 13th, 2008 by enry

En mi  carácter de amigo y albacea literario del escritor rafaelino LERMO RAFAEL BALBI tengo la intención  dar a conocer  y difundir a través de este blog , su obra  artística  - edita e inédita- como así mismo aquellos datos biográficos que permitan una mejor interpretación de su producción, a un número de lectores que exceda a los que actualmente han  tenido acceso a la misma. Recibiré así mismo opiniones, consultas y sugerencias que permitan concretar mi aspiraciòn de que la obra de Balbi trascienda el ámbito donde se lo conoce y admira.

 Proemio de su obra “Orfeo se reembarca” publicación póstuma año 1998.

La vida de todos los hombres es siempre una argonáutica que se reitera con cada nacimiento.

 Al nacer se embarca el hombre como héroe de su propia aventura aunque ni lo sospeche, y retorna a la patria cuando muere. En todas las argonáuticas hay un Orfeo que se reembarca: son los poetas, que dejan memoria del rastro humano en la empresa de vivir.